CRONICA DEL VIAJE AL CHAMPAQUI -

Colegio Sagrado Corazon Rosario


LA PARTIDA

La noche del lunes ya cerraba el día pero se abría el espacio para comenzar a vivir una gran aventura. Por calle moreno nos empezábamos a congregar con los alumnos de 3 año para partir rumbo al CHAMPAQUI.

Siendo las 23  hs. íbamos cargando el micro y preparando la despedida de Rosario rumbo a la aventura de vivir esta experiencia de ascender en comunión hacía la cima de este lugar, repleto del significado de lo que es una vida con sentido, cuando se aceptan los desafíos, se los enfrenta y llevan adelante, hasta lograrlos plenamente.-

Rezamos antes de partir para que el Buen Dios ilumine nuestro proyecto, y no dudamos de su presencia alentando el corazón de cada uno de los que integrábamos el contingente.-

LA LLEGADA A NUESTRA CASA DEL ENCUENTRO DE SANTA ROSA DE CALAMUCHITA

Llegamos a primera hora del martes a nuestra  bella casa de Calamuchita, allí nos esperaban los guías y luego de un rico y calentito desayuno íbamos a partir hacia Villa Alpina.

De los guías tenemos que resaltar su capacidad de poner a todo el grupo de los niveles escaladores  en sintonía con lo que íbamos a realizar y sus consejos oportunos para el momento del ascenso al “Champa”

La cordialidad de los caseros  de nuestra casa y la belleza de las sierras nos bien disponían para el gran momento.-

EL COMIENZO DE ESTA GRAN AVENTURA EN COMUNION:  HACIA  VILLA ALPINA.

 Allí comenzó nuestro esfuerzo, subiendo por el pinar cuesta arriba, se hizo difícil, por momentos parecía imposible continuar.

Luego de pasar ese tramo, seguimos subiendo, y también cada paso que dábamos nos costaba, porque las rocas, la pendiente, y el sol que quemaba bastante, nos hacían difícil cada paso que dábamos.

Seguimos rumbo hacia un refugio para detenernos a almorzar, pero el ritmo de la montaña y el ritmo personal de cada unos de los que fuimos hicieron que cambiemos algunos planes.

Lo importante era atender a aquello que fuera más oportuno al bien común de todos.-

El cambio de planes no fue nada raro, almorzamos en otro lugar y luego continuamos… sentimos que esto fue bueno para todos. Dios mostraba su presencia de Padre generoso presente entre nosotros.-

Cerca de las 19 hs llegamos al refugio, que sería nuestro hogar por dos días. Llegamos cansados y agotados, pero lo que encontramos en ese pequeño iglú que teníamos como refugio fue mucho más de lo que pensábamos, de lo que soñamos. Al entrar el calor de la salamandra encendida enseguida nos hizo dar cuenta que estábamos en un hogar. El mate cocido calentito, el pan casero recién horneado, el dulce de zapallo y la atención de los cocineros; fueron la bienvenida más gratificante que pudimos haber recibido. El primer tramo costo, pero la alegría de seguir estaba intacta.

RUMBO A LA CIMA

El segundo día partimos rumbo a la cima. Algunos nos quedamos en el refugio preparando la cena, el postre y horneando el pan casero para cuando lleguen nuestros amigos.

 “La meta no es la cima”, nos decían los guías, y realmente eso lo entendimos todos.

La meta era disfrutar de cada silencio que nos regalaba la inmensidad de la montaña. La meta era convivir la fraternidad con nuestros hermanos. La meta era estar cerca del que necesitaba algo, sea lo que sea que necesitaba, siempre había alguien atento a esa necesidad. La meta entonces era simplemente “ser feliz”. Y en muchos momentos la hemos cumplido.

El grupo que hizo cima, volvió al refugio a las 17hs aproximadamente. Nos contaron que fue difícil, que fue duro, que el tiempo no acompaño porque hizo mucho frio, había mucho viento. Llegaron, se quedaron unos minutos para contemplar la inmensidad del lugar  y volvieron.

La bajada también fue difícil. El sol no salía, y las rocas en pendientes debían ser bajadas. Pero el esfuerzo estaba, el grupo seguía unido y la presencia de Dios que caminaba a sus lados comenzaba a sentirse más de cerca.

Los que estábamos en el iglú teníamos ganas de verlos llegar.

El cielo se ponía cada vez más negro, las nubes no se iban. Nuestros amigos estaban volviendo. En un momento, a lo lejos comenzamos a ver que estaban acercándose. Por fin llegaron, los aplaudimos, ellos se aplaudieron. Todos nos abrazamos. Apenas puso el pie dentro del  iglú la última compañera que llegó, una fuerte lluvia con mezcla de granizo y nieve comenzó a caer.

Con la tormenta el viento se volvió más fuerte que en todo el día. En ese momento volvimos a dar gracias al Dios de la vida, que tanto nos cuida, que tanto nos acompaña. “Gracias señor porque no nos agarro esta tormenta en el camino”, se oía en la voz de muchos.

Otra vez el calor de la salamandra, el mate cocido y el pan casero nos esperaban para merendar.

Luego el momento de las duchas. El cuerpo confortado por el agua cambiaba las caras de los que gozaban de ese momento, que en nuestras casas parece tan rutinario y aquí parecía una verdadera bendición.-

Luego tuvimos tiempo para confesarnos. Y  Juli regalándose su primera reconciliación, nunca voy a olvidar la sonrisa con la que volvió luego de charlar con el Padre Sergio. La confirmación está cerca. Que linda manera de confirmar la fe. Y luego el tiempo libre. Juegos, cartas, charlas…montaña…silencio…calor de hogar.

Ultimo dia en la montaña, ultimo desayuno en el refugio. La nostalgia del dejar ese bello lugar nos invadía, pero teníamos que continuar. El descenso iba a ser más fácil, pero no teníamos que perder de vista que la pendiente nos podía jugar en contra. Así que otra vez a tener cuidado. Bajamos contentos, alegres. En el refugio de “Moises” nos esperaban con un rico cabrito a la parrilla. Luego de almorzar, y dar gracias por lo rico que estaba todo, seguimos el camino. Cuando llegamos al pinar que había sido el comienzo dos días atrás nos dimos cuenta que ya estábamos cerca. Por fin llegamos a Villa Alpina. Nos aplaudimos nuevamente.

LA VUELTA A CALAMUCHITA

Volvimos a calamuchita, y de a poco cada uno iba haciendo memoria de lo significante que habían sido estos días.  Antes de la cena, fue el momento de la misa, el momento de dar gracias a Dios y celebrar la vida. Hermoso momento compartimos, rezamos, cantamos, bailamos y nos encontramos con Jesús en la Eucaristía. Linda Misa, respetuosa, necesaria. Habíamos vivido tantas cosas, tan fuertes, que necesitábamos ese espacio para decirle “gracias Dios”.

EL REGRESO Y REFLEXION FINAL

Luego de la exquisita cena partimos rumbo a Rosario. Damos gracias a quienes pusieron sus manos al servicio de nuestro grupo en ese momento en el que se agolpaban en nuestro corazón tantas sensaciones nuevas

Al pensar en estos días, se me vino a mi mente las veces que explico a mis alumnos la propuesta que Jesus les hace a todos los hombres, que es la invitación a vivir el Reino de Dios. Muchas veces explicar qué es el REINO, se torna un poco difícil porque la teoría puede parecer simplemente eso, teoría.

Durante estos días no hizo falta nada de teoría, porque pudimos percibir el reino  al que Jesús nos invita. Hemos visto chicos cansados, sin fuerzas pero también hemos visto chicos extendiendo una mano al que ya no podía mas.

Hemos visto miradas buscando la necesidad de alguno. Hemos visto alegría en sus rostros. Hemos escuchado palabras de aliento para el fatigado.

Hemos escuchado palabras y frases como  “gracias”, “¿te ayudo?”, “¡vamos que ya lo tenemos!”… Hemos visto disfrutar cada comida, cada merienda, cada juego…

Me atrevo a decir que el Reino de Dios se hizo presente en estos días, que los valores que llevan a la felicidad se han vivido.

Y como decía una frase que estaba escrita en un cuadro  del refugio: “cuando la voluntad se compromete, la Providencia también lo hace”, hemos experimentado, que TODOS nos hemos comprometido con la voluntad de vivir una experiencia que nos llene de vida y la providencia de nuestro amado Dios también se ha comprometido para acompañarnos en cada paso…

Gracias a todos los que permitieron hacer esta experiencia.

Prof. SABRINA GULEZANO

DOCENTE- CATEQUISTAS