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DISCURSO EGRESADOS DE 5TO AÑO 2019

Colegio Sagrado Corazon, Rosario, Santa Fe

El pasado viernes 29 de noviembre celebramos la Graduación de la Promoción 2019 de nuestro querido Colegio.

Los egresados DELFINA ESCALANTE y PATRICIO BITETTI nos regalaron un discurso de profundo contenido que hizo emocionar no sólo a sus compañeros sino a todos los que acompañamos su caminar por la vida de nuestro querido y centenario Colegio.

Es por ello que con gran alegría lo subimos a esta, nuestra página, para que lo puedan no sólo leer sino reflexionar en familia.

Un cordial saludo en el Sagrado Corazón.-

Dr. HÉCTOR GUSTAVO DIMÓNACO - Prof. JUAN JOSÉ BUSSÓN


Discurso fin de año

Queridos compañeros, docentes, familias, directivos de la institución.

Es un gran honor y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad tratar de expresar los sentimientos de toda una generación que concluye una etapa de su vida… Una etapa llena de vivencias y emociones que, aún con las más bellas palabras, resulta muy difícil describir.

Un ciclo de nuestras vidas termina. Nos invaden sentimientos de tristeza, melancolía y un sinfín de recuerdos se apoderan de nosotros.

Todos los años parece que teníamos la misma rutina. Nos levantábamos, desayunábamos, nos cambiábamos e íbamos para el colegio, a pasar ahí unas largas horas. Pero esto, aunque suene monótono al final no lo era. No teníamos ni idea de lo importante que era estar con nuestros amigos, reírnos, disfrutar y al mismo tiempo estudiar. Esto nos deja claro que solo basta con no tener más algo para valorarlo. Por eso, entre otras cosas, hoy estamos acá. Para aunque sea mirar para atrás y agradecer pero también para mirar hacia adelante y esperanzarnos.

Muchos llegamos a nuestro querido colegio muy pequeños, y lo vimos crecer, al mismo tiempo que él nos veía crecer a nosotros. Llegamos con sueños infantiles, cuando nuestra mayor preocupación era jugar en el jardín y hacer nuevos amigos.

En la primaria otros se fueron sumando. Fue allí donde forjamos nuestras primeras amistades y compartimos viajes como los de Temaikén, Mar del Plata, Mendoza y nuestra querida Calamuchita.

Más tarde, ya en el secundario, muchos se fueron pero otros llegaron. Y en esta nueva etapa afianzamos nuestras relaciones y nos llevamos los más lindos recuerdos de nuestro paso por el Sagrado Corazón. Tardes compartidas antes de entrar a gimnasia, viajes a Calamuchita, el Champaquí, la Misión a Santiago del Estero y el viaje de egresados a Bariloche.

Esta escuela lleva consigo algo más grande que la mera educación. Decimos que asistimos acá pero no lo hacemos con palabras. Lo hacemos con pulseras, banderas, la remera del Atlético, y hasta con tatuajes.

Ahora la vida nos llama para que cada uno siga su camino, con las herramientas que a lo largo de este trayecto hemos adquirido.

El camino no fue nada fácil. En el transcurso, a la par de alegrías y buenos momentos, también pasamos desilusiones, decepciones, tristezas. Todas ellas, sin embargo, nos ayudaron a crecer.

Conocimos personas que con el tiempo llamamos compañeros, y después amigos. Personas que marcaron nuestra vida. Personas con las que aprendimos. Personas que, más allá del tiempo, quedarán para siempre grabadas tanto en nuestro recuerdo como en nuestro corazón.

Pudimos haber sufrido. Haber llorado. Enojarnos. Pelearnos. Pero hoy los invito a que se miren. A que dejen por un momento lo negativo a un lado. Esto parece una actividad difícil. Pero créanme que no lo es. Estamos compartiendo, estamos sintiendo, todos juntos. Alégrense porque justo coincidimos en el Sagrado Corazón. Alégrense por haber tenido la suerte de conocer a estas personas. Alégrense por haber elegido quedarse. Quedarse hasta el final.

Dicen que la gratitud es la memoria del corazón. Desde el corazón, entonces, les damos gracias a nuestras familias. Ellas fueron nuestro sostén durante este trayecto, y estuvieron a nuestro lado tanto en nuestros logros como en nuestros desaciertos.

Desde el corazón, también, les agradecemos a nuestros maestros y profesores. Ellos no sólo nos acompañaron todos estos años con sus enseñanzas, sino también con su ejemplo y experiencia.

Nunca olvidemos el lugar donde crecimos porque allí dejaremos nuestras huellas… En este colegio queda un pedacito de nuestro corazón. Gracias infinitas por recibirnos y ayudarnos a crecer.

Emprender nuevos caminos siempre implica una despedida. Entre emociones que se mezclan, sabemos que es el momento de partir. Cada uno tomará distintos caminos y, aunque que es triste reconocerlo, sabemos que es parte de la vida. Crecer duele, pero al mismo tiempo no podemos evitar entusiasmarnos por la nueva etapa que vamos a empezar. Nuevos sueños, nuevas metas y retos, nuevas personas y nuevos lugares se presentan en nuestros horizontes.

Es probable que en la graduación sea la última vez que veamos la cara de muchos. Esto no es un acontecimiento necesariamente triste. Es algo lindo pavimentar nuestra propia carretera. Ir por nuestro lado. Y es todavía mejor admirar lo bien que va quedando la calle del otro, y por qué no, ayudar a construirla.

Sin darnos cuenta nos estamos convirtiendo en personas grandes, y tendremos bastantes más obligaciones, pero espero que siempre guardemos en nosotros a ese niño que aunque se raspaba las rodillas muy seguido en el patio del mástil, antes de la caída llevaba una sonrisa en el rostro, y un ratito después también, porque cuando crucemos la puerta de calle Mendoza nos vamos a caer miles de veces más, y sería hermoso que todas las caídas y subidas nos encuentren siempre sonriendo.

Y aunque sea una pena que no seamos conscientes de lo pronto que se nos hace demasiado tarde, como consuelo y desde mi corta experiencia puedo decir que la vida se trata de aprender, agradecer y fundamentalmente avanzar. Y de eso el Sagrado Corazón nos enseñó mucho.

La aventura, entonces, continúa, y queda todavía un largo camino por recorrer. El futuro de cada uno de nosotros no está en manos del destino; y aún cuando pudiéramos creer que el destino es el que baraja las cartas, somos nosotros quienes las jugamos. Sólo nosotros somos quienes debemos preguntarnos y respondernos, con una firme convicción, qué deseamos hacer con nuestras vidas… y hacerlo!!!

La sociedad que conocemos hoy se aleja bastante de lo ideal. Nosotros, insertos en ella, somos los futuros encargados de cambiarla. Si aplicamos lo aprendido y hacemos valer siempre lo que consideremos correcto, no solo esta sociedad de la que les hablo va a llegar lejos, sino que nosotros la acompañaremos de la mano.

Recién comienza el camino, y hay que echar a volar. Si bien esta etapa ha terminado, otra nueva está por empezar. Como dice el poeta Antonio Machado, inmortalizado en la bella canción de Joan Manuel Serrat….. “Caminante no hay camino, se hace camino al

andar….” . Fue un placer coincidir, y ojalá nos volvamos a encontrar…

Antes de concluir me gustaría compartir con ustedes un poema que que hace poco tiempo leí:

Una nueva etapa una nueva vida

365 días de gran auge se aproximan

Llenos de retos y alegrías

Con personas nuevas y conocidas

Una etapa que culmina y otra que abre en mi vida

Con amores y desamores que han quedado a la deriva

Con nuevos sueños e ilusiones que despiertan día a día

Una etapa que culmina con dolores y alegrías

Con pérdidas y ganancias pero con gran aprendizaje

Con un nuevo pasaje he despertado este día lleno de ilusiones

Que espero sea el comienzo de grandes emociones

Que tengan todos muy buenas noches y la vida los oiga cantar el himno en cualquier lugar. Y corran sin miedo, vivan sin temor. Que lo que se avecina siempre puede ser mejor. Y que siempre con orgullo contesten “yo fui al Sagrado Corazón”.

(Delfina)​(Patricio)